Soy un cerdo vestido de caballero, un animal con formas cultas, un tipo cariñoso que te puede sorprender, un jeta que no te dejará colgada, un sinvergüenza de lo más cumplidor. Soy deportista y sano... aunque pueda ser bastante canalla. Me gusta charlar, me encanta conocer gente interesante, y volverme loco entre sus piernas. En este blog, hablo de eso y de lo que me pasa. Gracias por tu tiempo

sábado 11 de julio de 2009

Amanecer




Amanecer Alba,

la luz despierta por la izquierda del ventanal del salón, hace un calor suave de verano de Julio. La noche fue larga y sofocante, pasaron la noche follando en el salón con el aire acondicionado a tope, el sofá aún huele a sexo.

Ella duerme en la habitación boca abajo apenas cubierta por una sábana a la altura de la cintura, sus pies salen por debajo de la sábana, uno parece juguetear con uno de los barrotes curvados de la estructura sobre la que se apoya el colchón. Su cuerpo es joven, 24. Tiene la cara clavada en la almohada que abraza, su precioso culito se mueve indolente al notar el movimiento de la cama.

El se levanta empalmado por la ganas de mear, la acaricia suavemente y la observa con los ojos hinchados de la resaca. Se incorpora y se estira, mea en el baño cuando consigue vencer la continencia provocada por la erección.

Joder me duele la polla, piensa. Se huele la mano, decide lavarse en el bidé. Cruza el salón mirando a través de la terraza las copas de los árboles, el sol comienza a salir calentando las paredes del escorzo que separan las dos zonas del salón. Va a la cocina lentamente, tocándose la polla.

Abre la nevera, bebe directamente del cartón hasta vaciar la botella. Se tumba en el sofá y enciende un pitillo. Sobre la mesa, restos de gintonics, colillas de cigarros y porros se mezclan en el cenicero, tres plugs negros y uno rojo colocados cuidadosamente al lado de la pantalla del PC, una película porno en pausa en la pantalla del portátil, la mira, tensa el brazo y cierra el cacharro.

Se coloca los auriculares del iPod y busca algo suave, gira la rueda hasta que la carátula de Zero7 aparece en la pantalla, click click click. Presiona el centro del aparato y suena la música. Acaricia la textura negra de la cubierta y despacio se tumba notando el metal de la carcasa frío sobre su vientre. Dormita evocando el sabor del cuerpo que yace detrás de la pared que los separa.

Recuerda su sabor, intenta recordar el sabor de su sexo cuando ella se lo ha dado a comer.

5 comentarios:

Mónica dijo...

Tengo la imagen del ipod, de recordar el sabor...
xxx

Nikita dijo...

Puedo imaginar el escenario.
Restos de cigarrillos, porros, gintonics, plugs..la pantalla en pausa y el amanecer.
Lo veo.

Besos

POEM dijo...

es super bueno esta post!!!

me encanta como describes la mesa del día anterior...

en mi mesa rara vez hay nada de lo que tu describes más que envoltorios de condones...
no me gusta nada follar ni borracha ni high on weed y los pornos sólo me gustan si el tío le cuesta mantener la erección...

me mola como pones el i-pod en tu tripa y te pierdes en la música dejandola dormir...observandola...

Ignea & Josune dijo...

...un texto muy intimo...jejeje
No se, se puede definir los matices de ese trasiego tras la batalla de carne...y la evocacion de una efimera sensacion de plenitud en tu busqueda de ese dialogo con la musica relajante y tus recientes recuerdos.

No se...me ha gustado...

Sin mas un beso and saludete.

La niña mala dijo...

Estos post me recuerdan al yomismo de entonces...sí

un poco de melancolía, mucho sexo, mucha vida